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31.3.12

Se me ha olvidado el camino.

Se me ha olvidado el camino hacia la felicidad, ese estado alterado de conciencia maldita, ahora solo soy un tumulto de huesos, lagrimas, gris y negro, podrido y pegajoso, flotando en algún lugar desconocido, del que existía un mapa hace muchos años, pero alguien lo quemó. Me he perdido, pero no pido ayuda, solo quiero oxigeno para mis agujereados pulmones, agua para mi cadáver, flores para mi jardín. Podría describir el suelo inmundo de mi habitación, el espacio sideral que me rodea, pero ya no lo veo, ahora estoy mas allá de lo que conozco, de lo que conoces, ahora soy humo, espíritu, idea, levitando sin saberlo, ahogada en alcohol, triste y borracha. ¿Como describir un espejo, un espejo enorme y vacío, del que no queda mas que pedazos afilados en el suelo? Da igual, puedo revolverme entre cuchillas y no sentiré mas que punzadas de vergüenza. Átame a la cama y déjame morir, que esta noche quiero ver las estrellas. 


15.2.12

Norias.

A lo lejos se veía una noria, brillante, colosal y desnuda. El frío hierro a trasluz, la silueta agitada de las palmeras. Parecía una rueda que en cualquier momento echaría a rodar, pero nunca se movió de allí. Observaba nuestro cielo otra vez mas, las retinas empañadas de atardecer y el viento helado congelando mis sentidos. Tu al otro lado del mar esperando una nube que te dijera 'te quiero', yo sentada en la playa,  las olas me habían devuelto el mensaje que envié en la ultima litrona que nos bebimos juntos, cuando no importaba el tiempo y la telepatía, los giros copernicanos y el amor a veinteava vista. Mentían aquellas canciones cuando hablaban de lagrimas y despedidas absurdas en el aeropuerto, de magnetismo transdimensional, nos mentían, pero sonaban tan bien, nos hacían tan felices...el tiempo no nos dio tregua, el camino se estrechó y se convirtió en barro. La noria seguía en su sitio, y en cierto modo me recordaba a ti, a tu forma de hacer que todo fuera de color gris, hasta que me cansé y le pedí a mi imaginación que me sacara de aquel lugar. La noria se iluminó con cien colores, se separó de las torres que la anclaban al suelo y rodó por el horizonte, trazando la linea que nos separaría para siempre, las palmeras despegaron como cohetes espaciales, dejando una estela blanca que se confundía con las nubes, el horizonte quedó  limpio para mi, un horizonte que volver a moldear con mis manos y mis sueños. Bebí el ultimo trago de aquella cerveza en tu nombre, y esa sería la ultima vez que te recordaría. Até los cordones de mis zapatillas rojas y eché a correr ladera abajo, no me importaba el respirar, dejaba atrás a la noria que rodaba de un lado a otro y a las palmeras espaciales y al color naranja del cielo, lo dejé todo atrás porque comprendí que mi mundo se mueve al ritmo de mis pasos al correr, y que en ese momento necesitaba que se moviese mucho, mucho, mucho...













31.1.12

Los días terminan con un color despedida.

Cuando me marché deje el valor en una taza de , dejé mi ropa y mis miedos, mi locura y mis sueños. Cuando me marché os regalé mis nubes y mis soles, mis recuerdos, mis zapatillas rotas con los cordones amarillos. Cuando me marché sentía el corazón morir a medida que me alejaba de la costa.
Cuando llegué me senté a esperar al tiempo bajo un árbol de viento, con una copa de vino caliente en la mano y una lagrima cristalizada en la mejilla. El amanecer me resultó indiferente, incoloro, cuando llegué estaba ciega, sorda, muda, viviendo en el horizonte. Cuando me enterré en la playa junto a las tortugas no noté el frío, las olas, la sal, no noté la arena quebrando mi piel y no escuché a las caracolas susurrando. Cuando llegué la tierra era gris, como las cenizas de los que murieron esperando, y ahora lo sigue siendo, pero con pequeños brotes que anudan mis tobillos, cuando llegué no te conocía
Cuando llegué no quería llegar, ahora me tengo que ir, y no se si me quiero marchar.


13.12.11

El vuelo.

   Tenía miedo de perder tus versos desde aquella tarde de octubre me llamaste princesa. Que ilusa, tan lejos y sin embargo, tu retina se dibujaba en las lunas de mis noches tristes. Tu recuerdo se mezcló con otros recuerdos difusos, y creó uno tan sólido que todavía me pesa en la maleta donde llevo mi vida. Ese recuerdo híbrido tenía forma de  puentes hacia el infinito, que se dirigían  mas allá de las cuatro costas malditas que me rodean. Este océano se convertía en mi cárcel, este cielo, en mi jaula, pero a veces llegabas y me hacías retomar la fe, pasaba los días mirando embelesada  las estelas de los aviones, enamorada de un espejismo. Pero justo cuando alzaba el vuelo me invadió el vértigo  la maleta se me resbaló de las manos y se desparramó mi vida por el suelo, y me dolió tanto verla hecha añicos que no aguanté y fui a recoger los pedazos limpiando mis cortes con lagrimas, un autentico drama de lo más patético, mientras mis alas se marchitaban dejando dos cicatrices profundas en mi espalda. Ahora llevo una maleta cuesta arriba llena de una vida rota, miro al cielo con añoranza cada vez que pasa un avión, aunque sus estelas ya no dibujen esperanza en el horizonte. 
   Ahora te pido perdón por aquél abrazo, ese encuentro casual, ese momento tan esperado que no fue. También te doy las gracias por existir, por salvar mis sueños, aunque solo fuera por un tiempo. 

9.12.11

Necios y mitades de mentes lineales.

No se trata de inducir el sueño, se trata de soñar despierto. Rompe la estabilidad de tu vida y juega con las heridas que te hagas al saltar por la ventana. Que no te paren las voces sucias de la envidia, tan solo quieren arrancar las plumas de tus alas, sé Icaro volando a ras del sol, tan seguro de ti mismo, tan ensimismado con el cielo abierto ante él que hasta la caída le supo dulce. Que sabrán los necios de las canciones de los Faunos al llegar la lluvia, que sabrán de historias, de poesía o de amor, que sabrán ellos de lo que hay dentro de cada mirada nuestra a las estrellas.



18.11.11

Sangre. Alcohol. Tinta.

Me vacío poco a poco, la sangre mancha el suelo, la vida se me escapa por las grandes grietas que he abierto en mis brazos, ya inertes. La luz está encendida y dentro de un rato el teléfono sonará, pero quien quiera que llame en un momento tan íntimo como es mi muerte no obtendrá respuesta. 

Tengo claro que tardarán en echarme de menos, en percatarse de mi no existencia, pero no lloraré el que nadie me recuerde porque nunca lo hice. ¿La soledad? es lo que menos me importa. No es la soledad lo que me ha destrozado la vida, la soledad siempre ha sido mi mejor amiga. La soledad es la mejor amante de los poetas, se folla a nuestras mentes y nos hace permanecer en un eclipse constante y sombrío, por lo menos, a los que son como yo, eternamente disconformes, distantes e incoherentes, de los que no creemos en las historias de amor, si no en el sexo sin sentido en algún callejón sucio, de los que bebemos y nos drogamos y escribimos mientras vomitamos en el suelo al borde del coma etílico, de los que viajamos en un barco sin velas y hablamos de filosofía con las putas y con los vagabundos con sida. Si, definitivamente la soledad no ha sido el motivo de mi muerte.


Las cataratas de mi sangre sucia y espesa continúan derramando mi ser por la habitación. El teléfono ya ha dejado de sonar y la ventana está abierta, el aire congelado de octubre entra y hiela lo poco que queda de mi.  



Siento que me evaporo, que desaparezco, mi campo de visión cada vez se estrecha más. El tiempo parece detenerse, pero he decidido no mentirme a mi misma y ser consciente hasta el último momento de que no va a cambiar nada cuando ya no esté, los borrachos seguirán llegando tarde a casa, como lo hacía yo, despertando a los vecinos y llorando en las esquinas de sus sucias casas, y que los yonkies del Rabal van a continuar poniéndose hasta el culo de jaco, con todo el abecedario de Hepatitis en sus podridas venas. Sí, todo va a seguir como siempre, por eso siento, o sentía, tanto asco, porque todo parece inamovible. Asco que nacía de mi negro corazón de poetisa desgastada y marchita. Toda yo era asco, y me dejó de importar en el momento en el que me di cuenta que ese asco me hacia escribir cada día peor, que me encerraba mas en mi burbuja, que enmarcaba mas mi palidez y mis ojeras. Debo reconocer que  me encantaba, adquirí el rol que deseaba desde siempre, la oveja negra que se mueve silenciosa como una sombra, nocturna, decadente, aspirando siempre al triunfo, cayendo en el bucle de los desesperados, con los dedos manchados siempre de tinta. Eso es. La Tinta. En el último aliento de vida que consigue bombear mi corazón me percato de lo que ha acabado conmigo es la tinta, mis retinas consiguen girar para ver que estoy rodeada de papeles garabateados y botellas vacías, de poemas con rimas patéticas, versos repugnantes que parieron mis manos, ahora ya frías. Siento deseos de llorar.
 
El teléfono vuelve a sonar, y los vecinos vuelven a discutir. Una ambulancia se oye a lo lejos, no se dirige a mi apartamento. Muero acompañada de mi soledad, me viola por última vez, en el suelo, manchándose con mi sangre, revolcándose en ella. Mis parpados, abiertos sin posibilidad de ser cerrados, se vuelven hielo junto con todo lo que he dejado de mí, unos cuantos poemas, dos botellas vacías y un cadáver hecho girones. 

24.10.11

Todo fluye.

Los blancos ríos, los ríos de leche, que se abren camino por la tierra mas dura, por la tierra triste, por la roca testaruda. Los ríos dorados al ponerse el sol, los ríos plateados al salir la luna, cubiertos por cien mil hojas tiernas de los arboles que son sus hijos y se amamantan de su agua. Los ríos, como venas de alguna deidad verde y fecunda, en ocasiones, incluso, milagrosa, perfecta en su desorden fractal. Los ríos como cabellos cristalinos de una ninfa enterrada, que forman en conjunto una melena cambiante y rápida, fría. Como serpientes reptando por las laderas, los ríos, llenos de peces y estrellas, los ríos que envidian los astros marchitos y ásperos, que anhelan el cosquilleo agradable de las aguas correr por su superficie, el rumor de su incesante recorrido. Ríos que a veces lloran y caen, precipitándose con fuerza hacia el suelo, haciendo crepitar su blanca espuma.
Aquellos ríos que son la sangre de mi tierra y de la tuya, y la de todos, y de los que bebe, de vez en cuando, algún Dios despistado que observa su mejor obra, de la que a veces se olvida.

13.9.11

Que no te pueda el miedo.

Que no te puedan las miradas cuando intentas respirar, cuando buscas la luna en los resquicios de la ventana, en las esquinas de la ciudad dormida, que no te pueda el miedo, de seguir, de gritar, de decir que no estás conforme con todo, o con nada. Que no te dejen sin voz los perros de la sin razón, aquellos que armados hasta los dientes, disparan argumentos absurdos y juegan con tu voluntad. Que no te pueda ni la guerra ni la paz, ni los extremos rojos, ni las cruces del odio, ni los tronos ni las corbatas, que no te pueda el cansancio ni la sangre, que no te pueda el horror. Que no te engañe la ilusión de papel que se esconde en tu cartera, en los grandes almacenes, la que habita bajo la miseria de los llamados miserables. Que no te pueda el latido del humo y la radiactividad, el aliento de las grandes maquinas, el aire muerto.
Pero que si te pueda la rabia, el amor, la lucha, que te pueda la poesía que se escucha al agitar al viento las banderas negras, que te pueda la insumisión, la conciencia, la esperanza, que te pueda la utopía, la justicia y la bondad, el cielo teñido de escarlata, que te pueda el deseo de ver arder todo.


4.9.11

El poema del chico maceta enamorado.


A veces me pregunto el por qué de todo
de ti, de mi, de tu cara
de tu corazón bombeando 
litros y litros 
de cerveza fría. 
Entonces encuentro escondidas
bajo la almohada, tus bragas
y paso de preguntarme todo
a no preguntarme nada.

16.8.11

Niñatxs.

Aunque compren sus versos en anuncios de periódico, en discursos de lideres olvidados o en canciones de músicos callejeros, lxs poetas existen todavía. Pensaba que eran una especie extinta, algo así como el recuerdo de algo hermoso, nada mas lejos de la realidad. Todavía quedan personas que buscan bajo la piel de otras y dan con lo mas dulce de una palabra, que escarban en las cenizas y encuentran flores, que levantan los adoquines y descubren la playa. 
Somos niñxs encerrados en cuerpos de adultxs, atrapadxs en las obligaciones, en el tedio, somos niñxs todavía y es nuestra manera de rebelarnos contra el mundo, porque nadie nos preguntó nunca si queríamos crecer, si queríamos aprender sus normas y sus modelos de conducta, tampoco nos preguntaron si queríamos saber que los reyes magos no existen y que el ratoncito Pérez murió en un laboratorio, y como no queríamos saberlo, no lo aprendimos, y aunque nos duela, fingimos ignorancia y a sus ataques respondemos sacando la lengua, insolentes.



31.7.11

A veces es Octubre.


A veces es Octubre y llueve. Dejo pasar el tiempo, me detengo a mirar el cielo reflejado en los charcos, turbio como el agua sucia de limpiar los recuerdos. En Octubre se encienden las luces, se apagan las hojas, se congelan las palabras. Que frío hace en Octubre, tejo bufandas con hilos de colores que me recuerdan que debo sonreír, pero acaban siempre en la basura. En Octubre siempre pienso en volar, aunque las plumas de mis alas rojas estén congeladas. El silencio de Octubre hiere, como todo lo hermoso. Octubre gris, rojo, o a veces Octubre violeta.


18.7.11

Afrodita.

El viento despeinaba a Afrodita y la volvía una revolucionaria de fusil en mano, una striper con cinta aislante en el pecho, una desquiziada escribiendo con tiza en las paredes de un baño sin luz, una hippi en una playa puesta hasta el culo de setas.

Afrodita no era la diosa que todos esperaban que fuera. Odiaba la monotonía de la mujer perfecta, así que cambiaba cada noche de identidad, era una camaleona de cuerpos, caras, ojos, labios, se movia por todos los escenarios, y no todos llenos de glamour y estrellas de cine. A veces era una jonky expuesta en una esquina de un barrio marginal, otras, una mujer que no encontraba su talla de pantalon en zara, algunas noches prefería ser una madre soltera o una joven en silla de ruedas, tener la piel clara u oscura, los ojos marrones, verdes o azules, el pelo rizado, liso, corto o largo. Siempre buscaba maneras diferentes de mostrar a la elite del Olimpo que la belleza no solo es la que sale de una concha, tambien puede salir de un centro de desintoxicación o de una tienda de tallas grandes, puede estár sentada esperando al autobus, la puedes tener muy cerca o muy lejos, en tu propia casa, en tu reflejo en el espejo.

1.7.11

una aclaración.

Llorar. Que estupidez, llorar, eso no es para mi, yo no lloro. Si acaso expulso de mi los malos pensamientos en forma de riachuelos, nada mas.




Gris arcoiris.

30.6.11

El despojo de una tarde. Más príncipes que no llegan, mas princesas que no esperan.

Mis dedos son una destilería de sueños y palabras monótonas que siempre hablan de lo mismo, nacen de las profundidades del gran abismo que tengo clavado en el pecho para transformarse en cuatro párrafos en prosa, quizá porque no se atreven a ordenarse en versos, o no son suficientemente importantes y no cantan canciones de esas que ponen la piel de gallina.
No me gustaría que viniera el viento y se llevara las palabras que digo con sinceridad inventada, son lo único que valoro, aunque tengan faltas de ortografía y poca sustancia poética. Quizá te aburran o te parezcan estúpidas e irrelevantes, siento decirte que no escribo con un diccionario en la mano, ni pretendo usar un vocabulario demasiado rebuscado para parecer alguien realmente inteligente.


Dos conceptos diferentes, unidos por una foto que me encanta y no tiene nada que ver.


De todas partes aparecen príncipes azules desteñidos con sus ramos de flores mustias, sus capas de terciopelo e inseguridad, sus coronas de hazañas y ego sobrealimentado, ninguno me da nada que realmente  haga que me olvide de todo y que este mundo parezca menos negro, menos cubierto de ceniza. ni poesía, ni silencio, ni música, ni abrazos, buscan princesas que se crean princesas y no sapos, ni soldados, ni brujas ni hadas. No me regaléis sortijas de piedras preciosas, regaladme unas botas para correr con vos por la pradera y escalar al tejado para hablar con los gatos, no me encerréis en un castillo, llevadme a la playa y construyamos uno de arena, a nuestro gusto, e inventemos las vidas de sus habitantes imaginarios, no me contéis como matasteis a un dragón y le arrancasteis el corazón, contadme como ganasteis el corazón de una bruja regalandole un dragón morado, llevadme de la mano y vayámonos lejos, y vivamos en el tejado de un castillo de arena custodiado por un dragón morado que se enamoró de la verruga de una bruja. 

Se me acaban las ideas.

16.6.11

Antagonismo.

Soy una puta barata en un hotel de carretera. He roto mis tacones contra tu desprecio, y el rimel ha escrito 'jodete' en mi cara de muñeca abandonada. Estoy aquí, contigo, con Nadie, bebiéndome las lagrimas en vasos de chupito, emborrachándome como una perra con la poca fuerza que me queda después de luchar contra tu cuerpo y contra el mio, contra las ganas de mandar todo a tomar por el culo. Explota la rabia y rompe los cristales de la habitación, todo es odio, y volvemos a caer entre las sabanas desgastadas de tanta batalla, aunque aquí no hay trincheras y no tengo donde esconder mi vergüenza, así que recurro a las grietas mal curadas de mi pecho. 
Nos hemos vuelto antagónicos, dos polos opuestos de un planeta alejado del sol donde no hay oxigeno y hace frío. Nos abrazamos, si, pero por el simple hecho de calentarnos, porque estamos muriendo, y la escarcha no nos deja movernos, estamos muriendo abrazados, pero deseamos aniquilarnos uno a otro a puñaladas, prendernos fuego, morir juntos pero separados. 





1.6.11

El Hospital de los nadies.



¿Como sé que eres real? Pienso. La respiración de las miles de mentes que me rodean me ahoga, algunas ríen y otras...otras se apagan, evaporándose como humo de tabaco en el ambiente difuminado de la conciencia. Fumo. Tranquilo, tengo una gran sala de espera para mi, con cientos de sillas vacías, y el suelo gris ceniza, y la luz fría se cuela por las ventanas. Espero. Lo llaman el hospital de los nadies, porque si estás aquí, ya nada importa. De fondo, las ruedas de una camilla que transporta un corazón que murió de sobredosis suenan como raíles de un tren con destino a dios sabe donde. Una princesa maníaco depresiva me mira, escondida tras las cortinas, esperando a que pase cerca para tirarme del pelo, mientras sonríe con sus dientes de perla medicada, y le devuelvo una mirada inexpresiva, porque no me apetece decirle nada. He llegado hasta aquí, he venido a parar al hospital donde las enfermeras son canciones y los cirujanos puestas de sol, donde el tiempo y la verdad son relativos, donde si miras por la ventana encontraras nieve y escarcha. El cuerpo ya no pesa ni siente, es el retiro de los malditos de mente, aquí nos refugiamos de los buenos pensamientos, purgamos el alma y nos volvemos lluvia, para volver a subir a las nubes, y caer de nuevo. 





10.5.11

He perdido el concepto de cordura.

Remolino de ideas, tormenta eléctrica que evapora el extraño oxido de la superficie de los engranajes.

Mar furiosa, que remonta la roca fundida y devora a la masa escandalizada y sangrante. 

Sociedad insociable, aparté mi mano del fuego y ya no quedaba nada.

Caos, orden, relatividad. Tiempo, tu vida dura lo que mide la circunferencia de un reloj, vida, caos, orden, relatividad. 

Bien y mal, dos caras de un satélite plateado inalcanzable, y miles de millones de estrellas que se apagan en el cielo pintado de opacidad nocturna. 

Pequeñas motas de polvo surcan un vacío lleno de trazos inacabados, de sonrisas hipócritas que no decían nada, y de los muchos suspiros malgastados. 

Fotografié del momento exacto de la muerte, pero perdí el negativo.

Papel mojado, filtro inexorable, barrera del humo, fuego.

Creía ser astronauta en la tierra, y me desperté entre planetas alcalinos. 

No existimos.




20.4.11

Hola y adiós de un día lluvioso.


Nubes, lluvia, ojos empañados de azul, y gris, y carcoma en las pestañas. No perder la esperanza y sobrellevar los días, las horas, el viento, la tormenta. 
Gritar, por encima de los truenos, la piel de gallina, verdades como puños, balas, rojos ríos que siembran las venas, derramados, malheridos, desbordados.
Desiertos de ideas, sedientos, marionetas y azulejos amarillos, hojas muertas, pasillos estrechos, flores, granizo, escarcha. 
Palomas que se deslizan por el aire y caen, precipitándose en el olvido de sus plumas blancas. 
Todo se evapora, y yo observo, y me planteo el tiempo, y el frió, y el cielo.


17.4.11

¿Sabes que? siempre estamos equivocándonos.
Cabalgamos sobre palabras que se quedan a medias, palabras que son tiovivos rotos. No llegamos a ninguna parte.



A veces no se que decir, o me cuesta rectificar, casi siempre me arrepiento de lo que digo, o lo que no digo, de morderme la lengua para no dejar gritar a la incoherencia, a la conciencia, al corazón.
El tiempo contigo es relativo. Ojalá algún día alguno de nosotros termine lo que empieza. 

21.3.11

Naranja.

Siento el latido de una luna encendida por encima de mi, su pulso es acelerado, y grita. Esta angustiada porque teme a la oscuridad, porque no puede evitar mirar a su alrededor, y llora desconsolada millones de estrellas que se derraman sobre el lienzo negro del cielo nocturno.