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31.3.12
Se me ha olvidado el camino.
Se me ha olvidado el camino hacia la felicidad, ese estado alterado de conciencia maldita, ahora solo soy un tumulto de huesos, lagrimas, gris y negro, podrido y pegajoso, flotando en algún lugar desconocido, del que existía un mapa hace muchos años, pero alguien lo quemó. Me he perdido, pero no pido ayuda, solo quiero oxigeno para mis agujereados pulmones, agua para mi cadáver, flores para mi jardín. Podría describir el suelo inmundo de mi habitación, el espacio sideral que me rodea, pero ya no lo veo, ahora estoy mas allá de lo que conozco, de lo que conoces, ahora soy humo, espíritu, idea, levitando sin saberlo, ahogada en alcohol, triste y borracha. ¿Como describir un espejo, un espejo enorme y vacío, del que no queda mas que pedazos afilados en el suelo? Da igual, puedo revolverme entre cuchillas y no sentiré mas que punzadas de vergüenza. Átame a la cama y déjame morir, que esta noche quiero ver las estrellas.
18.11.11
Sangre. Alcohol. Tinta.
Me vacío poco a poco, la sangre mancha el suelo, la vida se me escapa por las grandes grietas que he abierto en mis brazos, ya inertes. La luz está encendida y dentro de un rato el teléfono sonará, pero quien quiera que llame en un momento tan íntimo como es mi muerte no obtendrá respuesta.
Tengo claro que tardarán en echarme de menos, en percatarse de mi no existencia, pero no lloraré el que nadie me recuerde porque nunca lo hice. ¿La soledad? es lo que menos me importa. No es la soledad lo que me ha destrozado la vida, la soledad siempre ha sido mi mejor amiga. La soledad es la mejor amante de los poetas, se folla a nuestras mentes y nos hace permanecer en un eclipse constante y sombrío, por lo menos, a los que son como yo, eternamente disconformes, distantes e incoherentes, de los que no creemos en las historias de amor, si no en el sexo sin sentido en algún callejón sucio, de los que bebemos y nos drogamos y escribimos mientras vomitamos en el suelo al borde del coma etílico, de los que viajamos en un barco sin velas y hablamos de filosofía con las putas y con los vagabundos con sida. Si, definitivamente la soledad no ha sido el motivo de mi muerte.
Las cataratas de mi sangre sucia y espesa continúan derramando mi ser por la habitación. El teléfono ya ha dejado de sonar y la ventana está abierta, el aire congelado de octubre entra y hiela lo poco que queda de mi.
Siento que me evaporo, que desaparezco, mi campo de visión cada vez se estrecha más. El tiempo parece detenerse, pero he decidido no mentirme a mi misma y ser consciente hasta el último momento de que no va a cambiar nada cuando ya no esté, los borrachos seguirán llegando tarde a casa, como lo hacía yo, despertando a los vecinos y llorando en las esquinas de sus sucias casas, y que los yonkies del Rabal van a continuar poniéndose hasta el culo de jaco, con todo el abecedario de Hepatitis en sus podridas venas. Sí, todo va a seguir como siempre, por eso siento, o sentía, tanto asco, porque todo parece inamovible. Asco que nacía de mi negro corazón de poetisa desgastada y marchita. Toda yo era asco, y me dejó de importar en el momento en el que me di cuenta que ese asco me hacia escribir cada día peor, que me encerraba mas en mi burbuja, que enmarcaba mas mi palidez y mis ojeras. Debo reconocer que me encantaba, adquirí el rol que deseaba desde siempre, la oveja negra que se mueve silenciosa como una sombra, nocturna, decadente, aspirando siempre al triunfo, cayendo en el bucle de los desesperados, con los dedos manchados siempre de tinta. Eso es. La Tinta. En el último aliento de vida que consigue bombear mi corazón me percato de lo que ha acabado conmigo es la tinta, mis retinas consiguen girar para ver que estoy rodeada de papeles garabateados y botellas vacías, de poemas con rimas patéticas, versos repugnantes que parieron mis manos, ahora ya frías. Siento deseos de llorar.
El teléfono vuelve a sonar, y los vecinos vuelven a discutir. Una ambulancia se oye a lo lejos, no se dirige a mi apartamento. Muero acompañada de mi soledad, me viola por última vez, en el suelo, manchándose con mi sangre, revolcándose en ella. Mis parpados, abiertos sin posibilidad de ser cerrados, se vuelven hielo junto con todo lo que he dejado de mí, unos cuantos poemas, dos botellas vacías y un cadáver hecho girones.
Tengo claro que tardarán en echarme de menos, en percatarse de mi no existencia, pero no lloraré el que nadie me recuerde porque nunca lo hice. ¿La soledad? es lo que menos me importa. No es la soledad lo que me ha destrozado la vida, la soledad siempre ha sido mi mejor amiga. La soledad es la mejor amante de los poetas, se folla a nuestras mentes y nos hace permanecer en un eclipse constante y sombrío, por lo menos, a los que son como yo, eternamente disconformes, distantes e incoherentes, de los que no creemos en las historias de amor, si no en el sexo sin sentido en algún callejón sucio, de los que bebemos y nos drogamos y escribimos mientras vomitamos en el suelo al borde del coma etílico, de los que viajamos en un barco sin velas y hablamos de filosofía con las putas y con los vagabundos con sida. Si, definitivamente la soledad no ha sido el motivo de mi muerte.
Las cataratas de mi sangre sucia y espesa continúan derramando mi ser por la habitación. El teléfono ya ha dejado de sonar y la ventana está abierta, el aire congelado de octubre entra y hiela lo poco que queda de mi.
Siento que me evaporo, que desaparezco, mi campo de visión cada vez se estrecha más. El tiempo parece detenerse, pero he decidido no mentirme a mi misma y ser consciente hasta el último momento de que no va a cambiar nada cuando ya no esté, los borrachos seguirán llegando tarde a casa, como lo hacía yo, despertando a los vecinos y llorando en las esquinas de sus sucias casas, y que los yonkies del Rabal van a continuar poniéndose hasta el culo de jaco, con todo el abecedario de Hepatitis en sus podridas venas. Sí, todo va a seguir como siempre, por eso siento, o sentía, tanto asco, porque todo parece inamovible. Asco que nacía de mi negro corazón de poetisa desgastada y marchita. Toda yo era asco, y me dejó de importar en el momento en el que me di cuenta que ese asco me hacia escribir cada día peor, que me encerraba mas en mi burbuja, que enmarcaba mas mi palidez y mis ojeras. Debo reconocer que me encantaba, adquirí el rol que deseaba desde siempre, la oveja negra que se mueve silenciosa como una sombra, nocturna, decadente, aspirando siempre al triunfo, cayendo en el bucle de los desesperados, con los dedos manchados siempre de tinta. Eso es. La Tinta. En el último aliento de vida que consigue bombear mi corazón me percato de lo que ha acabado conmigo es la tinta, mis retinas consiguen girar para ver que estoy rodeada de papeles garabateados y botellas vacías, de poemas con rimas patéticas, versos repugnantes que parieron mis manos, ahora ya frías. Siento deseos de llorar.
El teléfono vuelve a sonar, y los vecinos vuelven a discutir. Una ambulancia se oye a lo lejos, no se dirige a mi apartamento. Muero acompañada de mi soledad, me viola por última vez, en el suelo, manchándose con mi sangre, revolcándose en ella. Mis parpados, abiertos sin posibilidad de ser cerrados, se vuelven hielo junto con todo lo que he dejado de mí, unos cuantos poemas, dos botellas vacías y un cadáver hecho girones.
4.7.11
Ira.
Después de tanto tiempo metida en un caparazón escuchandote me decido a salir ¿para que? para partirte la boca por necio. Pero como puedes llegar a ser tan idiota, a estar tan ciego, REACCIONA. Me gustaría que esto terminara con una gran explosión que reventara su cabeza, y destrozara mis entrañas y las esparciera por un bonito muro blanco donde la gente escribe lo feliz que es y lo bien que se lo pasan siendo tan idiotas como tu. A mi me gustan los vicios y me gusta la sangre, lo bizarro, lo repugnante, lo que todos rechazan. Soy como una monja en un convento con síndrome premenstrual y un cuchillo en la mano, como una niña de seis años con una pistola, como un una cerilla que accidentalmente cae en un charco de gasolina. Bum! todo arde, ahora ya nada importa porque me he dado cuenta de lo poco que vales, Nadie vale nada. Nadie. Nada. Nadie. Nada. Puestos a flipar, fliparé bien, total, es mi blog, Nadie lo lee y hago lo que me da la gana.
Delirium tremens, me quitaron mi botella favorita, mi vicio predilecto. Ahora todo arde. Síndrome de abstinencia. Todo es fuego.
Te comportas como un puto cobarde, no me gustan las ambigüedades y menos cuando no se demuestran con estilo. Ahora preguntarás que por que escribo toda esta mierda concentrada, y pensaras cualquier gilipollez lo cual me importa una mierda. Esto no es mas que la rabieta de alguien que odia esperar.
Ahora si que puedo decir: iros todos a tomar por culo.
Delirium tremens, me quitaron mi botella favorita, mi vicio predilecto. Ahora todo arde. Síndrome de abstinencia. Todo es fuego.
Te comportas como un puto cobarde, no me gustan las ambigüedades y menos cuando no se demuestran con estilo. Ahora preguntarás que por que escribo toda esta mierda concentrada, y pensaras cualquier gilipollez lo cual me importa una mierda. Esto no es mas que la rabieta de alguien que odia esperar.
Ahora si que puedo decir: iros todos a tomar por culo.
28.6.11
Autodestrucción. Boom!
Seguiré loca en mi pequeña burbuja de imperfección, me rodeen tus brazos o no. Oh, lo siento, no recordaba que ya no importa nada de lo que diga, o diga a medias, o simplemente me calle, y explote en mi garganta haciendo reventar cuerdas vocales y sentimientos que quizá podrían haber salvado mi vida. Es el torrente de sangre y nubes naranjas que me arrastra y me devuelve a mi lugar, al lugar de siempre, donde la gente me rodea y me siento mas sola que nunca. Mis ojos se entrecierran para otear el horizonte de mi cama y una vez mas no encontrar ningún rostro ofreciéndome cariño, un buenos días, una tostada, un beso con café, y entonces me resigno y abrazo mi almohada, la asfixio, deseo su muerte, o sola, o acompañada,pero nunca mas con mi almohada. La acuchillo, la estrangulo, beso cada una de las plumas que componen sus entrañas y después las mezclo con mis lagrimas.
Pensarás 'que loca está', y asentiré con la cabeza con mi sonrisa de muñeca rota para lanzarte a los ojos cien mil reproches, siéntete culpable, soy una esquizofrenica por ti, cansada de correr tras tus pasos para tener algo de tu atención. Hola, estoy aquí! gritaba por las noches, pero nunca me escuchaste, siempre demasiado ocupado hablado de ti. Degradación, el infierno en un corazón. Quien bien te quiere te hará sufrir, y cuando no pueda hacerte sufrir mas consumirá tu vida como si fuese un cigarrillo. Espero que me olvides pronto, yo seguiré follándome al recuerdo.
1.6.11
El Hospital de los nadies.
¿Como sé que eres real? Pienso. La respiración de las miles de mentes que me rodean me ahoga, algunas ríen y otras...otras se apagan, evaporándose como humo de tabaco en el ambiente difuminado de la conciencia. Fumo. Tranquilo, tengo una gran sala de espera para mi, con cientos de sillas vacías, y el suelo gris ceniza, y la luz fría se cuela por las ventanas. Espero. Lo llaman el hospital de los nadies, porque si estás aquí, ya nada importa. De fondo, las ruedas de una camilla que transporta un corazón que murió de sobredosis suenan como raíles de un tren con destino a dios sabe donde. Una princesa maníaco depresiva me mira, escondida tras las cortinas, esperando a que pase cerca para tirarme del pelo, mientras sonríe con sus dientes de perla medicada, y le devuelvo una mirada inexpresiva, porque no me apetece decirle nada. He llegado hasta aquí, he venido a parar al hospital donde las enfermeras son canciones y los cirujanos puestas de sol, donde el tiempo y la verdad son relativos, donde si miras por la ventana encontraras nieve y escarcha. El cuerpo ya no pesa ni siente, es el retiro de los malditos de mente, aquí nos refugiamos de los buenos pensamientos, purgamos el alma y nos volvemos lluvia, para volver a subir a las nubes, y caer de nuevo.
10.5.11
He perdido el concepto de cordura.
Remolino de ideas, tormenta eléctrica que evapora el extraño oxido de la superficie de los engranajes.
Mar furiosa, que remonta la roca fundida y devora a la masa escandalizada y sangrante.
Sociedad insociable, aparté mi mano del fuego y ya no quedaba nada.
Caos, orden, relatividad. Tiempo, tu vida dura lo que mide la circunferencia de un reloj, vida, caos, orden, relatividad.
Bien y mal, dos caras de un satélite plateado inalcanzable, y miles de millones de estrellas que se apagan en el cielo pintado de opacidad nocturna.
Pequeñas motas de polvo surcan un vacío lleno de trazos inacabados, de sonrisas hipócritas que no decían nada, y de los muchos suspiros malgastados.
Fotografié del momento exacto de la muerte, pero perdí el negativo.
Papel mojado, filtro inexorable, barrera del humo, fuego.
Creía ser astronauta en la tierra, y me desperté entre planetas alcalinos.
No existimos.
23.4.11
La deducción de la princesa maníaco-depresiva
El sol asomaba por la ventana enrejada, los pájaros ese día no cantaban, estaba nublado. La puerta de la habitación se abrió súbitamente, y entró en la estancia un hombre espigado, con un bigote insípido y una bandeja plateada en la que llevaba una taza de té con leche humeante y un plato de blanca porcelana con dos suculentas tostadas con mantequilla.
-ALELUYA! una farola me visita! por fin!
-Buenos dias, alteza. Como ha pasado la noche?
-A ti que te parece, Jhon!? La noche ha pasado rápido! deja de hacerme preguntas propias de un higo-chumbo
-lo siento, alteza.
-Sabes, querido mayordomo? he llegado a una conclusión!
-seguro que es muy interesante, alteza.
-Creo que nadie es nadie, pero todos son todo, y todo gira pero se esta quieto en un mismo lugar. A que tiene lógica?
-ninguna, alteza.
-Pues claro que si! tu no lo entiendes, pero se que al que dijo que la tierra era redonda no le creyeron.
-lo cierto es que no
-pero me da igual ser princesa, o ser vagabunda, porque al fin y al cabo no soy nadie, pero soy todo, y todos somos reyes, reinas, princesas y vagabundos.
-interesante deducción.
-Acaso lo dudabas? dame un sorbito mas de té y déjame pensar en las musarañas un ratito mas.
-a sus pies, alteza.
Y la princesa de cartón se durmió, tranquila, en un palacio llamado manicomio.
-ALELUYA! una farola me visita! por fin!
-Buenos dias, alteza. Como ha pasado la noche?
-A ti que te parece, Jhon!? La noche ha pasado rápido! deja de hacerme preguntas propias de un higo-chumbo
-lo siento, alteza.
-Sabes, querido mayordomo? he llegado a una conclusión!
-seguro que es muy interesante, alteza.
-Creo que nadie es nadie, pero todos son todo, y todo gira pero se esta quieto en un mismo lugar. A que tiene lógica?
-ninguna, alteza.
-Pues claro que si! tu no lo entiendes, pero se que al que dijo que la tierra era redonda no le creyeron.
-lo cierto es que no
-pero me da igual ser princesa, o ser vagabunda, porque al fin y al cabo no soy nadie, pero soy todo, y todos somos reyes, reinas, princesas y vagabundos.
-interesante deducción.
-Acaso lo dudabas? dame un sorbito mas de té y déjame pensar en las musarañas un ratito mas.
-a sus pies, alteza.
7.4.11
Ya no se ni lo que escribo.
Metáforas, que se evaporan en los silencios entre trago y trago, no se que decir que no haga que me repita, y es que estoy siempre con lo mismo, con lo mismo de ayer, y lo mismo de mañana, y nada cambia. Viajes que me llevan a sitios donde ya he estado, encuentro mis huellas entre cristales rotos y muero de nuevo, despierto siempre cuando amanece y salgo de la cama como el sol del horizonte, vivo mi vida ritual, todo es afirmar, ver, oír, callar. No levantes la mirada, duele ver sus pupilas crueles clavadas en las tuyas, adiós a tu valor como persona y adiós a tus vivencias atrapadas en relojes y fotografías. Ama a alguien, discute, fúmate un cigarro, todo lo bueno acaba cansando, la magia se pierde y los amigos te abandonan, las caras se confunden, ya nada es importante.
3.4.11
Cabalgué en un delfín imaginario un océano de acuarelas, vi las medusas gigantes de la Antártida y tomamos té y tortitas. Salí del agua y me puse mi perfume con olor a nubes para acudir a mi cita con la noche, cogí mi guitarra de 24 cuerdas, una para cada hora del día, y me senté en las estrellas para cantarle nanas a mama tierra, la luna me hacia los coros, los pájaros dormidos los bajos, las sirenas los agudos, y entonamos la melodía de un anochecer marchito que se convirtió en puro color, el color que tienen las claves de sol pintadas en el cristal de un pentagrama. Se hizo de día, la fiesta termino, y marche a mi casa, pero no encontré las llaves, y recordé que, como dice la canción, estaban en el fondo del mar, así que llame de nuevo a mi delfín imaginario, y todo volvió a ser como el día anterior.
Y sigo sin querer encontrar las llaves.
Crecer es rendirse.
2.4.11
Nada, silencio, alma.
Si la nada existiera, seria la nada. Si el silencio no gritara, callaría en miradas. Si el alma se pudiera ver, los ojos siempre estarían cerrados.
¿Como construir caminos de estrellas, si no sabemos llegar hasta ellas?
La escarcha me abriga mas que cien estufas de abrazos.
Los poetas siempre están solos.
29.3.11
Más delirio que conclusión.
Oscurece, cae la noche y mi guitarra suena, inspirada por versos de otros poetas que dejaron sus vidas en cada letra de sus poemas. Tengo un pincel amarillo lleno de estrellas, de flores y recuerdos y de pequeñas cosas que a todos se nos olvidan cuando llega la primavera.
Como ya dije, yo no soy poeta, mas bien basura, y lo dicen todos y miente la luna al decir que se enamora de mis parlabas, que la engatuso para que venga sola a mi cama, y me desvele contando cuentos de otras culturas, y se me escape la imaginación entre los dedos manchados de la pintura de pintar sueños.
Que voy a hacer si en el intento de no sentir nada encuentro el motivo perfecto para escribirte una carta, entre nota y nota decir que no te olvido, entre margen y margen decir que prefiero perderte antes de estar contigo, porque definitivamente el infierno está mejor sin mi, y yo estoy mejor sin el infierno, que allí siempre es invierno y tengo frío.
Como ya dije, yo no soy poeta, mas bien basura, y lo dicen todos y miente la luna al decir que se enamora de mis parlabas, que la engatuso para que venga sola a mi cama, y me desvele contando cuentos de otras culturas, y se me escape la imaginación entre los dedos manchados de la pintura de pintar sueños.
Que voy a hacer si en el intento de no sentir nada encuentro el motivo perfecto para escribirte una carta, entre nota y nota decir que no te olvido, entre margen y margen decir que prefiero perderte antes de estar contigo, porque definitivamente el infierno está mejor sin mi, y yo estoy mejor sin el infierno, que allí siempre es invierno y tengo frío.
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