Cuando me marché deje el valor en una taza de té, dejé mi ropa y mis miedos, mi locura y mis sueños. Cuando me marché os regalé mis nubes y mis soles, mis recuerdos, mis zapatillas rotas con los cordones amarillos. Cuando me marché sentía el corazón morir a medida que me alejaba de la costa.
Cuando llegué me senté a esperar al tiempo bajo un árbol de viento, con una copa de vino caliente en la mano y una lagrima cristalizada en la mejilla. El amanecer me resultó indiferente, incoloro, cuando llegué estaba ciega, sorda, muda, viviendo en el horizonte. Cuando me enterré en la playa junto a las tortugas no noté el frío, las olas, la sal, no noté la arena quebrando mi piel y no escuché a las caracolas susurrando. Cuando llegué la tierra era gris, como las cenizas de los que murieron esperando, y ahora lo sigue siendo, pero con pequeños brotes que anudan mis tobillos, cuando llegué no te conocía.
Cuando llegué no quería llegar, ahora me tengo que ir, y no se si me quiero marchar.
23.1.12
canción de enero.
Es posible que me marche como la nieve se funde,
en silencio, con el sol, mermando lentamente
hasta ser solo el recuerdo de algo que pasó.
es posible que vuelva el año que viene,
con otro nombre y otra historia que contar
vestida de cosecha verde,
de campo de trigo,
de orza de pan.
Es posible que en la brisa
podáis oír mi respirar
y que los arboles susurren mis canciones,
y que el agua del río os traiga mis sueños
y las hojas caídas sean mis errores.
También es posible que me encontréis
mucho antes, en el bosque, dormida,
en una mano un poema, y en la otra el corazón
con mi libertad por fin hecha canción....
17.1.12
Thurisaz.
Un hombre alto me observaba desde el umbral, atravesándome con una mirada gélida como el hielo. Su rizada barba reposaba sobre su pecho, y su piel lucía varias cicatrices a pesar de ser blanca, quizá poco curtida para tratarse de un guerrero. Las antorchas que guiaban hacia aquella gran puerta de madera ennegrecida y metal herrumbroso alumbraban la mas profunda oscuridad, no hacía frío ni calor, incluso cuando me acercaba a las llamas de la vereda de aquel camino no notaba calidez alguna. No se oía ningún sonido pero tampoco te invadía un silencio sobrecogedor, y aquel centinela de mirada perturbadora seguía inmóvil frente a la puerta. No era consciente del movimiento de mi cuerpo, mi ser era liviano, rozando lo etéreo , pero indudablemente me dirigía hacia delante, hacia ese hombre con aspecto bárbaro, con el rosto crudo de quien ha visto la muerte y ha conversado con ella, y me estaba esperando. Llegué frente a él, y de pronto las llamas de las antorchas se desvanecieron, pero la estancia no quedó a oscuras, pues la puerta se estaba entreabriendo y de ella salía una luz pálida, como la de un amanecer frío. Intenté hablar, articular alguna palabra, pero fue inútil, mi voz parecía anulada por algún embrujo. Fue entonces cuando algo sobre mi pecho ardió haciéndome llevar la mano directamente hacia aquello que abrasaba mi piel. Era una piedra, una lagrima de un color verde profundo colgada de una fina cadena plateada y en su centro un símbolo, una antigua runa. El centinela extendió su mano. Dudé, sus retinas clavadas en las mías invadían mis pensamientos, mis actos, no entendía por que no quería darle aquella piedra candente. Entonces pensé 'déjame pasar', y esbozando una sonrisa, el guerrero me dirigió la palabra.
-¿Estás segura que eres capaz de pasar por esta puerta?
No entendía nada, el seguía con la mano extendida, y yo no deseaba entrar por aquella puerta, pero algo dentro de mi me obligaba a hacerlo, así que deposite el colgante en la mano de aquel extraño personaje y le miré de nuevo a los ojos, descubriendo un azul aun mas oscuro que antes, y pregunté, esta vez rompiendo aquella monotonía de silencio o no-silencio:
-¿Quién eres?
-Thor, ya puedes atravesar mi puerta, caminante- respondió de nuevo con una voz que hacía temblar las paredes.
Eché a andar, la luz me cegó y caí de rodillas al suelo, sintiendo un manto de nieve bajo mis manos. Un guerrero a caballo surgió de mis espaldas y se alejó cabalgando, y la puerta se cerró tras de nosotros, dejando por delante un bosque nevado y un amanecer rayando el cielo.
-¿Estás segura que eres capaz de pasar por esta puerta?
No entendía nada, el seguía con la mano extendida, y yo no deseaba entrar por aquella puerta, pero algo dentro de mi me obligaba a hacerlo, así que deposite el colgante en la mano de aquel extraño personaje y le miré de nuevo a los ojos, descubriendo un azul aun mas oscuro que antes, y pregunté, esta vez rompiendo aquella monotonía de silencio o no-silencio:
-¿Quién eres?
-Thor, ya puedes atravesar mi puerta, caminante- respondió de nuevo con una voz que hacía temblar las paredes.
Eché a andar, la luz me cegó y caí de rodillas al suelo, sintiendo un manto de nieve bajo mis manos. Un guerrero a caballo surgió de mis espaldas y se alejó cabalgando, y la puerta se cerró tras de nosotros, dejando por delante un bosque nevado y un amanecer rayando el cielo.
16.1.12
Mi amigo Miedo.
Tengo Miedo. No es nada nuevo, pero de vez en cuando me acuerdo de que lo tengo. Le atrapé hace años, me lo encontré de noche, le canté una canción y se quedó dormido, así que lo metí en un tarro de cristal y lo he puesto en una estantería, junto a mis libros favoritos y un CD de Pink Floyd. Ahí sigue, despierta de madrugada y me mira con sus ojos fluorescentes, a veces me pregunta la hora en algún idioma extraño, así que he optado por ponerle un reloj cerca para que no me moleste. No es que no me sienta mal por tenerle encerrado en un botijo, pero mejor así que suelto por ahí, haciéndome cosquillas o acechándome en sueños. Suelo imaginar que un día de agosto consigue escapar y me vuelvo loca buscándolo, y si no lo encuentro rompo a llorar, pero al menos ya tengo bote de cristal vacío para poder meter la tristeza. En el fondo, si no está le echaría de menos. Te quiero, Miedo.
11.1.12
Huele a quemado.
Consumidos por el humo negro de las maquinas, de la desesperanza, encerradxs en jaulas entre edificios y grandes centros comerciales. Las escaleras mecanicas nos acercan mas y mas al final, la tierra desgarrada se retuerce de dolor, está herida y olvidada. El ser humano se pudre en su dimensión de papel sagrado, manchado con el color de la vida sin sueños. Este papel perturba el alma y corrompe la conciencia, mujeres y hombres se tatúan la codicia en el corazón. Olvidan sus instintos y su propia Naturaleza, asesinan animales y cultivan vegetales fecundados con el veneno del laboratorio. Enfermxs de sociedad, presxs de las aceras, andando hacia ningún lugar. Pero hoy huele a quemado, el alba se despereza y trae consigo frío y silencio sobrecogedor. Los adoquines ya no chillan, han sido liberados de su cárcel y han arremetido contra aquellos que les pisotearon. El alba trae la luz y se descubre la verdad, edificios ennegrecidos, coches que se convirtieron esta noche en antorchas, cenizas y escombros. La rabia desbocada ha traído consigo un mundo nuevo, donde todo está por construir, donde empezar de cero. Esta noche no dejamos lugar para las sombras, iluminamos las ruinas con la luz naranja de las hogueras, y bailamos a su alrededor, como críxs, manchadxs de hollín.
Ama la revolución, todo es mas bello si lo rodea el fuego.
8.1.12
Ahogada.
Sábado, noche fría y mirada triste. Intento ahogar las ganas de llorar en cerveza y humo, algo falla. Me quedo en blanco en medio de un mundo gris y suspiro porque es el camino mas rápido para llegar al desierto de inquietudes que me produce el unirme unas horas a un rebaño que no sabe a donde va. Ya no me siento bien aquí, quiero salir corriendo y romper la botella contra el suelo, arrastrarte de las cadenas y gritarte que si vienes conmigo seremos libres por un rato, pero prefieres quedarte de rodillas en tu caverna de Platón personal, en tu mente vacía, hablando de lo bonitas que se ven las sombras en la pared hoy. Aquí la música se convierte por una vez en mi enemiga, pues mis gritos no se oyen por su culpa. Despierta y te preguntare si la realidad te parece un sueño o una jodida pesadilla.
3.1.12
A lxs lectorxs.
Por motivos ajenos a mi persona, Bloger ha decidido, desde hace ya unas semanas, no permitirme dejar comentarios en ningún blog, ni ajeno, ni propio, por lo que me veo obligada a postear avisando del motivo de mi silencio desde hace un tiempo y aprovechando del cambio de imagen de Respira.
A ese pequeño corazón de manzana que ha llegado por aquí, gracias, y que sea bienvenido, que aquí hay hueco para muchos mas corazones.
A todos los que habéis comentado últimamente (y a los que no también) gracias, como siempre, es un placer enorme teneros por aquí, vosotros sois quien hacéis que cada día (o casi cada día) le ponga ilusión a este rinconcito que ya se ha convertido en parte de mi, en un reflejo claro de lo que soy.
También deciros que sigo diariamente vuestras publicaciones, pero como he dicho antes, no puedo dejaros huella de mi paso, lo siento.
A todos en general desearos feliz 2012, y que el fin del mundo os pille escribiendo,o follando o queriendo, o prendiéndole fuego a algo, quien sabe...
A ese pequeño corazón de manzana que ha llegado por aquí, gracias, y que sea bienvenido, que aquí hay hueco para muchos mas corazones.
A todos los que habéis comentado últimamente (y a los que no también) gracias, como siempre, es un placer enorme teneros por aquí, vosotros sois quien hacéis que cada día (o casi cada día) le ponga ilusión a este rinconcito que ya se ha convertido en parte de mi, en un reflejo claro de lo que soy.
También deciros que sigo diariamente vuestras publicaciones, pero como he dicho antes, no puedo dejaros huella de mi paso, lo siento.
A todos en general desearos feliz 2012, y que el fin del mundo os pille escribiendo,
30.12.11
Sobre hombres tristes y mujeres idiotas.
(Lease con tono digno, tal vez con acento francés, o con el cuello estirado con arrogancia)
Oh, una ilustre dama me ofrece su mano para que la bese y la acaricie con mi suspicaz bigote, ¡Que contrariedad! yo que volvía de una fiesta con el corazón totalmente abatido tras recibir cientos de negativas para bailar alguna melodía estúpida con alguna mujer de ostentosos pechos levemente distraída por la divertida embriaguez del champan...
Oh, un 'ilustre' caballero coge mi suave mano para restregar en ella su relamido bigote de roedor, mientras me taladra el busto con sus escudriñantes ojos, dignos de ser portados por el mas trastornando de los trastornados. ¡Que contrariedad! yo que regresaba del banquete de la boda de mi hermana, que desposose hoy con un terrateniente del tres al cuarto que mas que un hombre de honor es un panadero con dos propiedades, que entre las dos, no suman mas que el valor de alguno de mis vestidos...
¡Que mujer mas bella! mas...mas...hermosa! El olor de su perfume llenose mi alma de sinfonías de violín y de cantos de pajarillos del campo, el color de sus ojos es mas bello que cien amaneceres a la orilla del mar. Anonadado me hallo al contemplar los rizos de su cabellera, y esos labios que, como bellos cristales preciosos, me embelesan el corazón y me hacen suspirar de amor!
¡Que hombre mas encorvado! su nariz dibuja una curva perfecta hacia el vacío, y su postura, oh! que postura la suya! su desgraciada cabeza se hunde entre sus hombros maltrechos, y su boca dibuja una mueca torcida que intentose imitar una sonrisa...Por dios padre, cristo y la virgen! esos dientes negros perseguirán a mi merced hasta en pesadillas! ¿donde se hallan los hombres de noble linaje, con sus perfectos dientes nacarados y sus espaldas rectas y correctas?
Creo que esta bella hembra a punto está de caer en mi red de seducción masculina, o en el influjo que ejerce sobre su frágil mente mi hipnótico bigote de hombre adinerado. Mi merced apretose su mano con fervor y ahora parece nerviosa, ¡eso es sinónimo de enamoramiento!
¡Ese asqueroso bigote está poniendo de los nervios a mi merced! Cual grande es mi desdicha, al encontrarme con semejante esperpento en mi camino....¡Haga el favor de soltarme gañán! ¡su escurridizo tacto hace que se revuelvan mis delicadas tripas!
Oh, una ilustre dama me ofrece su mano para que la bese y la acaricie con mi suspicaz bigote, ¡Que contrariedad! yo que volvía de una fiesta con el corazón totalmente abatido tras recibir cientos de negativas para bailar alguna melodía estúpida con alguna mujer de ostentosos pechos levemente distraída por la divertida embriaguez del champan...
Oh, un 'ilustre' caballero coge mi suave mano para restregar en ella su relamido bigote de roedor, mientras me taladra el busto con sus escudriñantes ojos, dignos de ser portados por el mas trastornando de los trastornados. ¡Que contrariedad! yo que regresaba del banquete de la boda de mi hermana, que desposose hoy con un terrateniente del tres al cuarto que mas que un hombre de honor es un panadero con dos propiedades, que entre las dos, no suman mas que el valor de alguno de mis vestidos...
¡Que mujer mas bella! mas...mas...hermosa! El olor de su perfume llenose mi alma de sinfonías de violín y de cantos de pajarillos del campo, el color de sus ojos es mas bello que cien amaneceres a la orilla del mar. Anonadado me hallo al contemplar los rizos de su cabellera, y esos labios que, como bellos cristales preciosos, me embelesan el corazón y me hacen suspirar de amor!
¡Que hombre mas encorvado! su nariz dibuja una curva perfecta hacia el vacío, y su postura, oh! que postura la suya! su desgraciada cabeza se hunde entre sus hombros maltrechos, y su boca dibuja una mueca torcida que intentose imitar una sonrisa...Por dios padre, cristo y la virgen! esos dientes negros perseguirán a mi merced hasta en pesadillas! ¿donde se hallan los hombres de noble linaje, con sus perfectos dientes nacarados y sus espaldas rectas y correctas?
Creo que esta bella hembra a punto está de caer en mi red de seducción masculina, o en el influjo que ejerce sobre su frágil mente mi hipnótico bigote de hombre adinerado. Mi merced apretose su mano con fervor y ahora parece nerviosa, ¡eso es sinónimo de enamoramiento!
¡Ese asqueroso bigote está poniendo de los nervios a mi merced! Cual grande es mi desdicha, al encontrarme con semejante esperpento en mi camino....¡Haga el favor de soltarme gañán! ¡su escurridizo tacto hace que se revuelvan mis delicadas tripas!
29.12.11
Perros muertos.
Todo está en sombra, siempre en sombra. Esta plaza de adoquines desgastados es fría, sumida en una eterna madrugada. En su centro, entre otros árboles, se alza uno de metal con manzanas de oro enlazadas en sus ramas. En una placa oxidada puedo leer Las Hespérides. El acero oxidado que compone el árbol me cautiva, y me siento en el suelo a observarlo, pasado el rato, cuando el frío ya cala todos y cada uno de mis huesos, me doy cuenta de que un ave, un loro, para ser mas exactos, me mira desde una de las ramas, entonces, sorprendida, le llamo, y alza el vuelo para posarse sobre mi hombro. Está en mal estado, le faltan plumas y está muy sucio, pero de pronto el loro se convierte en un perro, un cachorrillo igual de desgarbado que el ave que era antes. Es un perrito juguetón, pero a la vez triste, sus ojos se me clavan pidiendo calor, y yo se lo doy, lo abrazo y lo acaricio sin importarme las pulgas o la suciedad que arrastra su pelaje. Consigo quedarme con el, y veo otra escena: estoy paseando con los dos perros, una, la real, Runa, y otro, el de mi sueño, bautizado como Blacky. llegamos a un muro de bloques de hormigón, que encierra una caída considerable, y cuando el muro termina hay grandes puentes surrealistas cubiertos por tierra. A su vez, cerca de donde estoy hay un puente de madera, parecido a los de los parques para niños. Decido ir por ahí, y cuando llego a un desnivel Blacky no salta bien y cae al vacío. Veo como se golpea contra el suelo en primera persona, y se intenta levantar, destrozado. Lloro, grito, quiero correr pero no puedo. Despierto, otra estúpida pesadilla, otro perro muerto.
27.12.11
Leeeeeejos lejos lejos.
Hoy voy a
coger todos mis miedos y me voy a hacer una balsa donde quepa todo mi futuro,
para irme lejos y ver las estrellas desde otro ángulo, porque me ha contado una
ola que la luna es más grande en otro lugar, y que allá, en el norte, luces de
colores bailan en el cielo y hace tanto frío que hasta la sonrisa se congela.
Encontré hace tiempo, entre las hojas de un sauce, un mapa del tesoro que estoy dispuesta a encontrar,
y para ello necesito ayuda, así que me llevaré a todos y cada uno de mis
errores, a mi guitarra, a algún corazón valiente que quiera seguirme y mi
libreta de apuntar verdades, ¿y la tinta? no me hará falta, me basta con mi
sangre y con el polvo del camino.
De día
seguiré las estelas de los aviones que arañan el cielo, y de noche…bueno, ya veré
que hago de noche…
Gracias por hacerme ver el lado positivo niño extraño, sin ti, esto sería otra porquería gris más...
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